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Hay un libro maravilloso sobre el movimiento.
Que además tiene la extraña cualidad de mostrar una sensibilidad humana más allá de la ciencia corporal.
Es un texto que ya tiene el tinte de clásico entre los investigadores y en general me gusta mucho recomendarlo para repensar nuestra relación con el cuerpo.
Este es un tema muy superficial y muy profundo.
La relación que tenemos con nuestro es cuerpo es realmente un mapa de ruta hacia nuestras heridas más dolorosas, como también un testamento de como nos hemos construido culturalmente.
En este libro, lo que Therese Berherat intenta hacer es recuperar la idea del cuerpo como refugio, como hogar, como espacio de descanso.
Quizás por eso es que cala tan profundo. El cuerpo tiene sus Razones, es el viaje de la autora hacia el conocimiento de la Antigimnasia, una forma de pensar el movimiento que busca desde la consciencia curar las profundas heridas que hemos infringido en nuestra más íntima y primera casa, la corporalidad.
¿Y por qué Antigimnasia?
Esencialmente porque por muchos años pensamos el trabajo corporal como una forma de auto castigo, como una dinámica donde lo que impera es el peor lado de esa expresión en inglés tan certera para esta filosofía: “no pain, no gain” (sin dolor, sin ganancia). La construcción de nuestros cuerpos en base a la idea del dolor y cómo entonces, nos recuperamos en el cuerpo, si la relación es así de tortuosa.
Todo en el mundo nos habla para contarnos la historia de la realidad que nos hemos creado para nosotr@s mism@s.
Por eso el cuerpo habla.
Por eso nuestras relaciones hablan.
Por eso nuestras opciones hablan.
Y si somos capaces de escuchar esos mensajes lo que queda es preguntarnos si eso, esto, aquello es lo que realmente queremos.
Lo que queremos sentir.
Lo que queremos vivir.
Lo que queremos experimentar.
La otra opción, es decir, nada importa mucho y solo sigo adelante.
Con un cuerpo adolorido, con una mente que no para, con una vida que se mueve sin mucha claridad a donde va, pero donde sí hay mucho de lo que estar ocupad@, o entretenid@ o distraíd@.
Lo más bello, y quizás en cierto sentido triste de todo, es que tantas personas nos hemos pasado buena parte de la vida, sin saber que eso de lo que queremos huir, es lo que nos da alivio.
Eso que no queremos sanar es lo que nos da paz.
Ay.
Como esa bella frase que dice “la salida es hacia adentro”.
Cruzando el umbral de tus fantasmas.
El cuerpo también, como todo en lo que profundices te mostrará una salida sabia.
Una salida en la presencia, en estar-te. En sentir-te. En escuchar-te.
A ti.
Contigo.
Busca este lindo libro. (El cuerpo tiene sus razones, Therese Bertherat)
Y date el espacio para sentir, dónde y cómo estas.

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